La firma francesa que nació en 1837 para elaborar accesorios ecuestres de alta gama fue pronto capaz de evolucionar desde esa primera producción para convertirse en un sinónimo de lujo y elegancia. Hoy en día es una de las más reconocidas casas gracias, entre otras cosas, a sus bolsos y a sus pañuelos de seda de alta gama.

La empresa pasó de generación en generación y ya durante los años de entreguerra se sumó a las corrientes artísticas que renovaron el panorama europeo colaborando con artistas como Le Corbusier, los hermanos Giacometti o Sonia Delaunay.

Con el paso de los años, ya en el siglo XXI, Hermés continua con su apuesta por el arte llevando a cabo colaboraciones y financiando una función para promoverla. Entre las colaboraciones están as series de carrés de seda con diseños de, por ejemplo, por Josef Albers quien llevó sus cuadros firmados a los 200 ejemplares de 6 diseños que más tarde se exhibieron en la galería de arte Guerete de Madrid, cerca de la tienda que Hermés tiene en la capital. En las siguientes ediciones fueron artistas como Daniel Buren, Hiroshi Sugimoto y Julio Le Parc quienes, inspirándose en su obra, diseñaron carrés exclusivos con los que se rompen los límites entre los accesorios y el arte, convirtiendo a los primeros en piezas artísticas.

Pero no solo el arte contemporáneo o los artistas occidentales tienen cabida en los famosos carré de seda. En el año 2016 los francesas contactaron con Ardmore Ceramics, empresa creada a mediados de los 80 del siglo XX para promover el trabajo de artistas africanos. El pintor Sydney Nyabeze fue el encargado de pensar los diseños de animales y selva, tan propios del continente africano, en tonos vivos y enmarcados en la temática de la colección de Hermés de ese año, La Nature.

La apuesta por la moda, por la cultura y por el arte, ya en 2011 había conducido a la dirección de Hermés a llamar a Cyril Phan, el grafitero conocido como Kongo que, además de diseñar el carré llevó a cabo una instalación dentro del concepto carte blanche que Hermés creó para convertir sus escaparates en galerías efímeras de arte. En este caso la tienda elegida, la de Barcelona, tuvo durante dos semana en su vidrio un dibujo que el grafitero hizo sobre una superficie de ladrillos.

El uso de los escaparates no solo como simples espacios para mostrar las colecciones, sino también como espacios artísticos fueron pensados y comisariados por la artista tunecina Leila Menchari que dirigió la decoración de la casa francesa entre 1978 y 2013. La impronta de su trabajo fue tal que en 2017 la exposición Hermés à tire-d´aile. Les mondes de Leila Menchari recogió su labor en una gran exposición en el Grand Palais parisino.

Las carte blanche que exponen el concepto de cada temporada a la vez que promueven e difunden el conocimiento del arte contemporáneo contó con artistas de la talla de Pamen Pereira, Chema Madoz o Zim&Zou. Pamen Pereira, usando el lema de 2012, El don del tiempo, explora la fugacidad del tiempo y los cambios de la naturaleza con una instalación que llenó el escaparate de golondrinas. Chema Madoz, también en Barcelona, ironiza con las claves de la marca (los caballos, los bolsos, los estribos y las bridas) dándole nuevos usos en su carte blanche de 2013. Y la pareja de artistas franceses Zim&Zou, en una de las temporadas del año siguiente, llevaron su trabajo en papel a una expresiva propuesta con bosques llenos de colores y criaturas fantásticas a la tienda de Dubai (como se aprecia en la imagen inferior).

Pero la relación de la marca con el arte no se limita a llamar a artistas y encargarles que transmitan el concepto de sus colecciones. Desde la Fundación Hermés se promueven becas para artistas o se llevan a cabo instalaciones como la H Box (que pasó por el MUSAC leonés) que reúne arquitectura, arte y nuevas tecnologías. La instalación, de Didier Faustino, formada por dos estructuras cóncavas elevadas con apoyos zoomórficos, reúne en su interior, a modo de paseo por el tiempo y por la memoria, los vídeos de ocho artistas jóvenes que la fundación quiere poner en valor. Según explicó Pascale Mussard, directora artística de Hermés, es una estructura nómada propia del arte del viaje. Un lugar donde artistas de diferentes orígenes como Alice Anderson, Yael Bartana, Sebastián Díaz Morales, Dora García, Su-Mei Tse, Valérie Méjen, Shahryar Nashay y Judit Kúrtag, comisariados por Benjamín Weil dan forma audiovisual a la idea de recuerdo e itinerancia.

Recuero que se mantiene en la forma de hacer de Hermés que, aún hoy, sigue elaborando sus productos de modo artesanal, e itinerancia a lo largo del tiempo acompañado de las y los artistas consagrados o emergentes que conceptualizan la filosofía de la firma.