Queremos inaugurar este blog hablando del material que más usamos en la producción de nuestros productos: el cuero de curtido vegetal. De sus particularidades y, sobre todo, de los procesos con que se elabora versa esta primera entrada.

El cuero, al tener un origen orgánico, necesita de diversos procesos para convertirse en el material duradero que todos conocemos. Uno de ellos es el proceso de curtido que se lleva a cabo en las curtidorías y que puede ser de diferentes tipos; a grandes rasgos podemos hablar de dos variantes: el curtido vegetal a base de taninos, sustancias naturales, y el curtido al cromo, proceso basado en productos químicos.

El curtido vegetal es más respetuoso con el cuero que al sufrir un menor proceso de manipulación, se mantiene vivo cambiando con el tiempo de forma natural y adoptando una apariencia noble que muestra su mejor calidad con el paso del tiempo. De este modo, las piezas envejecen a su ritmo y a su manera, gozando de exclusividad ya que sobre cada una de ellas el tiempo deja su huella de manera particular (varían con el uso, con el ambiente en el que están, con los cuidados o la ausencia de ellos...)

El proceso del curtido natural se hace en curtidorías o tenerías (nombre derivado de los taninos que se usan) en las que los taninos naturales (líquidos o en polvo) son extraídos de árboles como la acacia, el quebracho, el castaño, la mimosa o el roble y posteriormente mezclados con la piel en un tambor de madera donde se mantienen en contacto durante bastante tiempo; hasta 60 días puede llevar el proceso cuidadoso y lento cuyo resultado es una piel confortable, elegante y exclusiva.

La lenta elaboración tradicional evolucionó con el paso del tiempo pero, aún a día de hoy, el curtido vegetal sigue siendo la mejor forma de obtener un producto único, una piel flexible, apropiada para todo tipo de elaboraciones (complementos, calzado, ropa, piezas decorativas...) que, con el devenir de los años, adquiere personalidad, propiedades y apariencias propias con su envejecimiento.

Al evitar productos químicos, las piezas elaboradas con este tipo de cuero, como los zapatos, transpiran mejor y hay quien defiende que los taninos son capaces de reequilibrar la fibra microbiana del calzado y actuar de forma natural y segura contra la causa del mal olor de los zapatos.